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Los sistemas biométricos utilizan tecnología de vanguardia para proceder con la identificación de personal. Basados en características que son únicas en cada individuo, impiden los accesos no autorizados y ofrecen el nivel más elevado de seguridad. Descubre cómo funcionan y sus tipos, así como los beneficios de su implantación.

Qué son los sistemas biométricos

Podemos definir los sistemas biométricos como aquellos que hacen uso de la biometría para la identificación de una persona. Es decir, que hacen uso de características biológicas y fisiológicas que son únicas en cada individuo para validar su identidad. Por medio de un lector o equivalente, se realiza una plantilla a partir de los rasgos de una persona. 

Cuando posteriormente se accede de nuevo a este, el sistema realiza una comparación entre el individuo en cuestión y la plantilla almacenada en la base de datos. Si coinciden, se permite el acceso; y de no hacerlo, se deniega la entrada. 

Así, los sistemas biométricos se emplean hoy en día como sistemas de control de acceso que restringen la entrada a todas aquellas personas que no disponen de una autorización previa. Al no ser posible imitar estos rasgos físicos, nadie puede hacerse pasar por otra persona, lo que ofrece niveles de seguridad muy elevados. 

Su uso se encuentra en expansión, ya que dan una solución eficaz a una de las principales problemáticas a las que nos enfrentamos en esta era digital, que es la suplantación de la identidad y los ciberataques. Con esta medida de control, multitud de operaciones pueden realizarse y validarse por Internet con la máxima seguridad.

Tipos de sistemas biométricos

Existen dos tipos de sistemas biométricos; los que atienden características físicas de un individuo, como la huella dactilar, el lector de retina o el reconocimiento facial, entre otros. Y los que se basan en el comportamiento, como las fluctuaciones de la voz o el trazado de la firma. A continuación, profundizamos en cada una de ellas.

Huellas dactilares

Es el más popular de todos los existentes, ya que además de seguro y sencillo de instalar, su coste es reducido. Solo hay que escanear la huella y esta pasa a formar parte del sistema, aunque existen diferentes variantes en la lectura.

Lectura de iris y de retina

Es prácticamente imposible que dos personas compartan un mismo iris, de ahí que sea un sistema de control de identidad seguro y eficaz al 100%. Para la lectura, se usa una luz infrarroja. Su aplicación es frecuente en instituciones gubernamentales o espacios de alta confidencialidad. 

Reconocimiento facial

Para el reconocimiento facial se toman de referencia diferentes puntos del rostro, a partir de una imagen o de un vídeo. El sistema elabora una plantilla con estos datos y se verifica la concordancia en el momento de intentar un acceso. Sus aplicaciones son cada vez más amplias, al ofrecer la ventaja extra de que no es necesario entrar en contacto con el dispositivo para la lectura, como sucede con la huella digital. 

Reconocimiento de voz

Se utilizan las modulaciones de la voz y es muy práctico en llamadas telefónicas, ya que permite agilizar el servicio de atención, facilitar las operaciones y reducir la carga de trabajo de los operadores. 

Reconocimiento de firma

La verificación de la firma atiende a algoritmos que reconocen patrones y analizan las curvas del trazado o su intensidad.

Beneficios de su uso para el control de accesos

El uso de los sistemas biométricos aumenta notablemente la seguridad en los espacios privados de una empresa, al permitirse únicamente la entrada de las personas que han sido previamente autorizadas. Puesto que se utilizan características que son únicas en cada individuo, se imposibilitan los inconvenientes que presentan otros sistemas de verificación de identidad, como las tarjetas o los códigos, y que son la transferencia de información o del medio identificativo. 

Si los rasgos del usuario no coinciden con los de la plantilla en el sistema, el acceso queda automáticamente bloqueado. Por lo tanto, se permite la entrada a quienes figuran en la base de datos y están autorizados para ello, pero además solo el propio empleado será quien pueda proceder con su validación. 

Otra de las ventajas de los sistemas biométricos es que se ajustan a la normativa actual de registro de personal, que obliga a las empresas a registrar los horarios de entradas y salidas de su plantilla, y van un paso más allá. El almacenamiento de datos tiene lugar en la nube, es decir, que no se aloja en un dispositivo en concreto sino en servidores. De esta manera, la información es accesible desde diferentes puntos y en cualquier momento. Con ello se evitan también las posibles pérdidas si hay un fallo en dicho dispositivo.  

En tercer lugar, permite controlar los aforos; una característica a destacar de cara a las restricciones actuales. Y también como medida de higiene, aquellos sistemas biométricos para el control de personal que utilizan el reconocimiento facial o la lectura del iris y la retina, ofrecen la posibilidad de la identificación sin contacto con el monitor o equivalente y manteniendo siempre la distancia de seguridad. 

Por último, pero no menos importante, los sistemas biométricos son perfectamente compatibles con otros métodos de vigilancia y control de la seguridad, como puertas, barreras o cámaras, por lo que pueden utilizarse como complemento.

Conclusión

Los sistemas biométricos han dejado de ser parte de la innovación del futuro, para convertirse en el sistema de control de accesos y de verificación de la identidad más extendido en el presente. Incorpóralos a tu empresa y disfruta de las ventajas que te ofrece la tecnología.

 

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