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El reloj laboral y la disciplina del tiempo

Los monjes Benedictinos ya nos llamaban a ser disciplinados. 

Eran considerados los primeros profesionales de occidente, vivían según el principio “Ora et labora et lege”, es decir, “orar, trabajar y leer”. Su rutina la marcaba el ritmo de las campanadas. Era su ritual de puntualidad. 

1x1.trans - El reloj laboral
La Abadesa Santa Hildegarda de Bingen
(1098-1179)
Alemania

¿Cuál es el sentido de “el reloj laboral”?

El sistema de reclutamiento de personal, de una forma u otra, está registrado en toda la historia de la actividad laboral. 

La industrialización, a mediados del siglo XIX, generó un proceso de disciplina y control de los trabajadores, fundamental para la organización administrativa en  las fábricas, departamentos de correos, contables, funcionariado, administraciones, secretarías, tacógrafos, talleres, todo necesitaba una efectiva organización.

El volumen de trabajadores, el proletariado en aquel entonces, crece. La necesidad de racionalización del tiempo y el trabajo, también. 

Surgen nuevas regulaciones e instrucciones burocráticas que son promulgadas e impuestas con medidas disciplinarias como multas y sanciones, pero al trabajador. 

Es decir, no es nada nuevo el interés de los empresarios que existan leyes que regulen la relación entre ambas figuras. Pero también es importante para los trabajadores, puesto que los empleados una vez se registran quedan también tranquilos, están justificando su asistencia y compromiso. 

Es fundamental que beneficie a ambas partes. 

La clave de la productividad y la eficiencia: se basa en una rutina diaria estructurada.

El capitalismo y la industrialización, la organización de trabajadores y horarios, genera la necesidad de crear un soporte que recogiera datos.

¿Por qué beneficia a ambas partes, tanto empresario como empleado?

Desde el siglo XIX los empresarios reconocen una discrepancia entre las condiciones reales en las oficinas y los objetivos de rendimiento deseados.

Era complicado dentro de las fábricas cumplir con los objetivos de producción para responder de forma responsable a la demanda.

Requería disciplina y control como concepto de vida. 

Además, el resultado del registro proporciona documentación fundamental para los contables o los departamentos de recursos humanos.

Era necesario un sistema de registro mecanizado, puesto que el registro manual suponía mucha pérdida de tiempo y era complicado: sacar la pluma, preparar documentos, que si el empleado o el responsable tomaba nota y se equivocaba… ¡Imagínense en una fábrica con 600 empleados!.

¿Y si sus empleados no sabían escribir?. ¡Cuántas veces se equivocaba el empleado o el responsable de la entrada en fijar el nombre y la hora!.  ¿Y si el reloj se paraba?…

 “El tiempo es dinero”

dijo Benjamin Franklin.

Entonces surgen los “Relojes Laborales” o “Reloj de Fichar” (Stechuhren) en Alemania. Unos dispositivos que permitían registrar el comienzo y el final de la jornada laboral. 

La caja exterior era fija, donde su interior se regía por el sistema mecanizado de un reloj, la fuerza motriz la proporcionaba un muelle, ruecas, pesas conectadas por cables y cadenas. En su interior, un rollo de papel con tambores giratorios, donde cada funcionario estampaba su número personal tras accionar el sistema a través de algún tipo de palanca (o bien una llave personal).

Más adelante, se desarrollarán las “tarjetas de control”, cartones prediseñados que eran perforados reflejando el día y hora, como un pinchazo de aguja (Siemens & Halske). 

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El reloj laboral del personal del antiguo tranvía de Tenerife

National Time Record Company Ltd. Reino Unido, 1930

Unidad de Relojes Históricos del CICOP, Casa Lercaro.

Imaginad el abuso de consumo de papel que esto suponía. ¡Había que reponer diariamente!. Suponía gastos, y en una empresa es fundamental la optimización de los recursos y del tiempo.

Friedrich Alfred Krupp (1854-1902), empresario industrial alemán, se encargará de introducir lectores para estas tarjetas de control. 

Johannes Bürk tenía una gran compañía relojera, donde sus sucesores, Richard Bürk, el 25 de noviembre de 1879 recibe la patente No. 9774 de la Oficina Imperial de Patentes, sobre su “aparato de control de trabajadores” (Arbeiter-Kontroll Apparat).

Su fábrica es hoy museo de la industria y de el reloj laboral.

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Fotografía del Museo de la Industria en Villingen Schweningen
https://www.uhrenindustriemuseum.de

Willard Legrand Bundy fue un fabricante estadounidense, que en 1888 diseñó el modelo más avanzado del momento.

Los primeros aparatos se venden entre 1889 y 1920 en Alemania. 

En 1889 Alexander A. Dey en Estados Unidos fabrican y comercializan el Dey Time Register Clock. 

Luego vinieron muchos más modelos de distintas fábricas, que aportaron sistemas mucho más novedosos.

¿Cuál es la diferencia de este con los anteriores?

Que su dispositivo consta de seis marcas para: el registro de inicio de jornada o entrada por la mañana, mediodía (ida), regreso tras el mediodía; registro de salida en la noche o fin de jornada; el de inicio de tiempo extra y fin del tiempo extra.

Además, patenta una cinta de dos tonos. El tiempo se vuelve verde y rojo, dependiendo de si entran demasiado temprano o demasiado tarde.

A diferencia de los dispositivos de llave o tarjeta el dispositivo de Dey no está fijado a la pared, sino que se encuentra sobre una mesa o en un banco.

También participan en el desarrollo y evolución de dichos sistemas desarrolladores actualizados y novedosos, cuyos nombres están vinculados al nacimiento de la computación hacia 1958, y cuando los cite te sonarán más…

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Allgemeine Elektricitäts-Gesellschaft, AEG. Fundada por Emil Rathenau en 1883.

Y en 1924 se fundó la compañía International Business Machines Corporation, IBM, liderada por Thomas J. Watson.

En los años setenta surgen el protagonismo del chip y las tarjetas magnéticas (1962), donde queda registrado el empleado. Quedando ya en los años ochenta algo obsoleta junto con el resto de sistemas anteriores, una pena, a veces también servían, los más obsoletos y sencillos, para cubrir a compañeros o amigos…

No olvidemos que todos buscamos en nuestras vidas la comodidad, pero también una estética moderna, segura y actualizada.

El reloj laboral, con control de tiempo funciona como una especie de ojo frío; que actúa con frialdad  al convertirnos en un número, un sello, una chapa, una huella. Sin rostro y personalidad. Encriptado y codificado. 

La elasticidad laboral en el capitalismo actual y moderno ayuda a que surja un adecuado equilibrio entre la flexibilidad y el control, con nuevas regularizaciones laborales y distintas formas de empleabilidad, por ejemplo, el teletrabajo.

Hoy, los cronometradores y otros controles mecánicos del tiempo de trabajo ya no son tan comunes. Sin embargo, según una encuesta de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Furtwangen, el 70 por ciento de las empresas continúan registrando las horas de trabajo de los empleados.

Se trata de elegir el sistema que más beneficie a la productividad y organización de la empresa, la optimización de los recursos y el bienestar del empleado.

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